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TENENCIA DE REPTILES EN AU


El que medio me conozca un poco sabrá que me encantan esos animales de sangre fría que para otras personas son “mortales”, asquerosos y que te miden en la cama mientras estás durmiendo para comerte……..

El caso es que leí en un artículo de una revista que trajo María de la universidad que podías coger y mantener en casa cualquier animal autóctono que encontraras en Australia. Esto me chocó muchísimo porque al menos en Europa esto está totalmente prohibido, así que busqué algo más de información, porque la revista la verdad es que estaba hecha por estudiantes y trataba el tema en plan cachondeo.

Después de hacer una mínima búsqueda descubrí que no, que está totalmente prohibido a menos que tengas un permiso especial que sólo conceden para hacer estudios científicos, etc.

Lo que más me llamó la atención del sitio donde encontré esa info es la regulación que tienen aquí para mantener animales autóctonos como mascota (aquí en Australia no entra ni sale ningún bicho con el objetivo de controlar el ecosistema, que ya sabéis lo que pasó cuando Bart Simpson visitó Australia).

Si quieres tener un reptil, anfibio, mamífero o ave autóctona debes sacarte una licencia (sí, incluso para los pájaros, pero estos tienen una legislación distinta a los reptiles). Las condiciones varían según el estado o territorio de Australia en el que te encuentres. Por ejemplo:

Si estás en Queensland, la licencia básica cuesta unos 57 AU$ y dura 5 años. En Victoria son unos 40 AU$ por un año y en NSW 60 AU$ por dos años.

Mientras unos estados parece que tienen ventaja en el precio de las licencias luego tienen sus puntos flacos en la ley, como por ejemplo hay algunos que sólo te dejan comprar animales en tiendas de animales y claro, luego resulta que esas tiendas sólo venden dos o tres especies de lagartos porque tienen prohibido vender serpientes…total, una faena para algunos.

Yo voy a hablar de la regulación en cuanto a reptiles en New South Wales (NSW), el estado al que pertenece Sydney. Las licencias las expide el gobierno junto con un libro que te mandan a tu casa para que lleves un control de las especies que mantienes, crías, etc. (este libro tienes que mandarlo cada cierto tiempo para controlar lo que tienes y dejas de tener..).

Las licencias te permiten comprar animales solamente a personas o tiendas de animales que ya dispongan de licencia y prohíben vender tus animales a través de una tienda. Hay dos tipos de licencias bajo las cuales te especifican las especies que puedes mantener. Si el animal que quieres no está en la lista, el gobierno puede concederte el permiso siempre y cuando detalles minuciosamente el número de animales que quieres tener de esa especie, la viabilidad legal y lo más curioso: debes explicarles tú qué condiciones de mantenimiento (tamaño de terrario, temp., humedad., etc) necesita en cautividad! Luego eso será revisado y si ven que no estás bien informado o que “no tienes lo que hay que tener” te lo deniegan. Lo bueno es que la lista de especies la actualizan cada año. También es verdad que hay especies que no necesitan licencia, pero también hay otros que están terminantemente prohibidos a los particulares (ej: familia Crocodylidae (cocodrilos); Cheloniidae y Dermochelyidae (tortugas marinas); Hydrophiidae and Laticaudidae (serpientes marinas) y todos los reptiles no nativos).

La licencia de clase 1 permite mantener la mayoría de especies que no son complicados de cuidar y que una persona con los conocimientos básicos puede atender sin dificultad. Estas licencias pueden adquirirlas los mayores de 10 años, aunque estos necesitan hasta los 16 el consentimiento de los padres o tutores legales. Algunas de las especies que puedes mantener son por ejemplo: Pogona V., Physignathus lesueurii, Chelodina steindachneri, Tiliqua scincoides, Antaresia childreni o Morelia S. Cheyney.

La licencia de clase 2 engloba especies más difíciles de mantener, raras de encontrar en estado salvaje y las serpientes venenosas. La persona que tenga esta licencia por supuesto también puede mantener animales de la clase 1. Esta clase sólo está disponible para personas mayores de 18 años y que tengan como mínimo 2 años de experiencia con animales de clase 1. Algunas especies de esta licencia son: Varanus varius o Chlamydosaurus kingii.

Las serpientes venenosas se clasifican en otras 3 categorías distintas dentro de la 2: R3 (ej: Hoplocephalus bungaroides), R4 (ej: Acanthophis antarcticus) y R5 (ej: la famosa taipán, la serpiente más venenosa del mundo, Oxyuranus scutellatus o Oxyuranus microlepidotus). Los requisitos para el mantenimimento de venenosas podéis verlos aquí (al final página 4).

Básicamente son tener experiencia mínima de un año en R3 para pasar a R4 y lo mismo para llegar a R5. Tener un certificado de primeros auxilios, un plan detallado de emergencia y las más curiosas: sólo podrán entrar a la habitación de las serpientes aquellas personas que tengan la misma o superior categoría de licencia, además, para aplicar a la R1 necesitas dos cartas de recomendación de gente con experiencia (es difícil medir esto, pero se usan los años de licencia que tienen estas personas) y que éstas aprueben que tienes la habilidad, conocimientos y experiencia suficiente como para mantener las serpientes a las que quieres optar.

Ya para acabar, el gobierno te facilita y te empuja a unirte a grupos herpetológicos al darte una lista con todas aquellas asociaciones herpetológicas que hay en cada estado y territorio e incluso algunos estados tienen sus propios “códigos de prácticas” para dar unos conocimientos básicos a los nuevos “reptileros”. Vamos, ¡igualito que en España! donde lo más fácil es prohibir sin llegar a pensar siquiera en una regulación de este estilo.

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AL HOSPITAL


¿Por qué todo iba a ser perfecto el domingo cuando podía no serlo?

No voy al médico en España desde hace vete a saber cuánto tiempo, y dos semanas en Australia es suficiente para tener que pasar por el hospital, nada más y nada menos!

Resulta que después de comer todo aquella carne nos pusimos a jugar fútbol, volley y demás chorradas que se nos ocurría con el balón y debió darme un corte de digestión bastante fuerte, aunque no empecé a notarlo hasta que no llegamos a casa un par de horas más tarde. Me empecé a sentir mal y claro, todos sabemos que pasa en estos casos, “devolví” la comida (citando palabras de mi abuela, que suena menos fuerte).

Como seguía encontrándome mal decidimos ir al hospital para asegurarme de que no era alérgico a algo de lo que había probado (canguro, etc). Cuando llegamos, lo primero que hay que hacer es rellenar un cuestionario que te dan y ahí te avisan con lo que tienes que pagar en varios casos, por ejemplo:

Para que te atienda el médico: 150 AU$

Por pasar una noche en el hospital: 1200 AU$ (aprox.)

Me examinó primeramente una enfermera para ver el nivel de “gravedad” que tenía mi caso y como vio que me encontraba mejor me dijo que tenía que esperar en la sala de espera como unas 2 horas porque estaban muy liados (la misma historia que en España). Como seguía sintiéndome bien le dije a María y a Daniele que esperábamos 30 min. y nos íbamos porque total, esto le pasa a todo el mundo. Pero cual es la sorpresa cuando pasan esos 30 min. que noto que el cuerpo se me afloja y que me da un bajón tremendo rozando el desmayo. No lo vi porque no daba para más, pero la gente debía haber puesto unas caras bastante curiosas (ahora me río), la de María y Daniele no eran tan graciosas…Los pobres, que mal lo pasaron cuando me metieron rápidamente hacia dentro. Según me contaron nadie les dijo nada durante la media hora en la que me estuvieron sacando sangre y poniéndome el suero, pero luego ya entraron y se quedaron conmigo las 3 horas y pico que tardé en ventilarme 3 bolsas de suero. Tuvimos tiempo para hablar, chachondearnos del “vecino” que no paraba de roncar y Daniele aprovechó los 105$ que nos íbamos a dejar para llevarse prestados unos cuantos guantes de plástico como recuerdo.

Cuando vino la doctora ya me dijo que los análisis estaban bien y que no había pasado del mini-síncope y del corte de digestión, así que podía irme a casa sin problemas pero que tuviera cuidado con lo que comía en los días siguientes. Me vino muy mal porque la noche siguiente organizamos una cena “internacional” en casa con tortilla de patatas, crepes con nutella, pizza, crostata, risotto y un pollo frito aliñado de dos maneras distintas al estilo japonés que por lo visto estaba para chuparse los dedos.Todo eso acompañado de distintos vinos australianos que fueron trayendo los invitados. Por desgracia yo no pasé de dos trozos de pizza y un poco de risotto, por lo que todos estuvimos muy de acuerdo en repetirlo otro día.

Tuve que ir a una de las oficinas con las que tengo contratado el seguro médico a reclamar el dinero que pagamos, le pregunté a la chica si esto siempre se hace así (pagar primero y reclamar después) o si hay otra forma y me dijo que sí, que era así siempre…Así que nada..Me mandarán un cheque a casa con el 85% de lo que pagué, porque el entrar por emergencias tiene un apartado especial en el contrato.

Ya estoy perfectamente, así que todos tranquilos, una experiencia más. Como le dije al enfermero que me estaba “agujereando”: no cambio por nada el día que había pasado!!

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