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VUELTA DE MARIA


Bueno, hoy era el temido día. María tiene que volver a España por temas de papeleo y para luchar por nuevas becas que le den la oportunidad de formarse en uno de los mejores sistemas educativos del mundo, pero que a la vez es el peor (desde mi punto de vista), al costar la burrada que cuestan los estudios.

Si un “máster” ya es caro para los australianos, para los estudiantes extranjeros es el doble, literal! Vaya robo, por los mismos estudios…pero claro, como no hay australianos que quieran estudiar, sólo viven de todos los extranjeros que pagan tal cantidad, los cuales conforman el 90% de los estudiantes en cualquier máster.

El “paseito” que se va a pegar María es el siguiente:

1) Sydney-Melbourne, 1,5 horas.

2) Melbourne-Doha (Qatar), 14h aprox.

3)Doha-Madrid, 8h aprox.

4)Madrid-Sevilla en Ave, no se cuanto tarda, pero unas 2,5 h.

Ella eligió no pasar por Asia esta vez, además, este viaje no salía extremadamente caro (lo que faltaba con el paseo que se tiene que dar..). Pero para caro el transporte aquí. El taxi desde Glebe hasta el aeropuerto nos ha costado 25$, pero para la vuelta tenía dos opciones: pillar un bus que me dejaba en Bondi Junction (una estación que está bastante lejos de mi casa, así que luego tenía que pillar otro bus más) o el tren que en 10 min me dejaba al lado de casa…pero eran 15$!! por 10 min. de tren…otro robo. Lo mejor de todo es que llevaba nada más que 14,20$ jaja menos mal que la tarjeta siempre está ahí.

Podría haber sacado el billete de estudiante que eran 10$ pero claro, sólo falta que llegue un guardia de turno y te ponga multa por 100$ o más…así que no me arriesgué. Mal hecho, porque no pasó nadie al final…

Ya en la terminal de vuelos nacionales/domésticos de Qantas, había unas máquinas de check-in, y claro…allá que fui el primero a toquetear la pantalla. Le cambié el asiento a María a uno con ventana, le imprimí el billete y le saqué la pegatina para facturar la maleta. Con estas máquinas lo haces todo, incluso facturas tú mismo la maleta en una zona especial, todo mecanizado! eso sí, si la máquina está contenta ese día, como nos dijo uno de los ayudantes del aeropuerto.

Otra cosa que me llamó la atención es que, ya una vez nos despedimos y me quedaba esperando a que pasara el primer control, veo que el hombre me hace un gesto desde lejos como preguntándome si yo iba a pasar, le dije que no…y luego vino hacia mi una azafata que vio toda la “escenita” de despedida y me dijo que pasara, que no me quedara fuera! jaja (la tia toda emocionada). Ahí fue ya cuando le pregunté si podía pasar sin billete, y me dijo que sí, que los acompañantes también pueden pasar a esa zona. Vamos, pude estar con María hasta la misma puerta de embarque. Luego a la salida, también me fijé que la zona de recogida de maletas está al alcance de todo el mundo, cualquiera puede entrar y “esperar su maleta”. Deduzco yo que sólo pasa con los vuelos domésticos porque cuando llegamos nosotros la primera vez los controles eran cualquier cosa menos un cachondeo.

Esperaremos a que María ponga las fotos, que las tiene ella…y rezaremos para que haga alguna al aeropuerto de Doha! Porque he hablado con ella cuando estaba en Melbourne y me ha dicho que no ha podido sacar ni la cámara, que no le ha dado tiempo.

A estas horas María debe estar camino de Qatar…y yo aquí solo! 😦 pero bueno, aprovecharé ahora y hablaré todo el inglés que pueda…menos el día 31 que lo pasaré con amigos chilenos.

“GET INTO SYDNEY”


Bueno, tras pasar por 5 aeropuertos y tener 3 monedas distintas en la cartera por fin estábamos en Sydney.

Al bajar del avión nuestro vuelo coincidió con otro proveniente de Asia, y os podéis imaginar el río de chinos, japoneses, thailandeses, etc que iba por aquellos pasillos, era un aviso de cómo sería la ciudad…

Paramos en el servicio en parte para dejar que toda aquella “marabunta” se dispersase un poco, y fue una buena idea porque pudimos disfrutar más de la decoración del aeropuerto, donde hicimos un par de fotos y nos fuimos tan contentos. Ya una vez en el control de pasaportes la señora que me atendió ya te recibe con un “Hello mate!”, quizás en parte porque era el primer occidental que veía esa mañana, pero es increíble ¡el conocido buen rollo de los australianos empieza desde aquí!

Pasamos los controles sin ningún problema, casi como si nos dejaran las puertas abiertas, a pesar de haber marcado que llevábamos medicinas (paracetamol) y objetos de madera (alguna pulserita o collar) sólo nos preguntaron qué es lo que era pero ni siquiera nos hicieron enseñarlo. Una vez fuera, el tiempo era soleado e hicimos una primera llamada de teléfono a la chica encargada de darnos las llaves del estudio donde estaremos los primeros 9 días, me dio la dirección (menos mal que en la cabina había de ¿casualidad? Una libretita con un boli) y fuimos a por un taxi, al cual nos indicó el camino un currante de por allí con un sombrero al estilo Cocodrilo Dundee. El taxista era un señor mayor indio que no hablaba del todo bien inglés y que no se sabía la dirección, menos mal que alguien en su día inventó los GPS, pero era muy simpático, eso sí.

El taxi costó unos 40 dólares, desde el aeropuerto hasta el barrio de Glebe, algo carillo, pero después de tantas horas en avión y con tanto equipaje pensamos que era mejor que pillar un bus.

Llegamos a la cafetería donde habíamos quedado, nos dieron las llaves y nos fuimos directos al piso, para darnos una ducha caliente y dar un paseo por la zona para ver si encontrábamos algún sitio donde hacer una pequeña compra.

Ya estábamos en tierra firme!

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EL VIAJE I


Dicen que en martes 13 ni te cases ni te embarques…pero después de tanto tiempo luchando por venir a Australia como que nos dio un poco-bastante igual, así que ese día empezó el viaje.

El itinerario sería el siguiente (medido en aeropuertos): Sevilla-Frankfurt Hann-Frankfurt International Airport-Pudong (Shanghai)-Kingsford Smith (Sydney).

Salimos de Sevilla y llegamos a Frankfurt Hann a eso de las 11:30 de la noche, por lo que decidimos que lo mejor era dormir en el Hotel del aeropuerto, total, era un B&B y no muy caro. La habitación estaba muy bien, con un sistema de apertura de puerta por código como el de las Cajas Fuertes electrónicas, curioso para mí que no lo había visto nunca.

La chica de la recepción tenía un inglés perfecto, con el que nos dijo que no tenían habitaciones para los españoles por el palo que se llevaron en el Mundial de fútbol….evidentemente era una broma, pero te ponen una cara tan seria que te quedas un poco sin saber si reírte de verdad o reírte a medias, sobre todo porque nos tocó después de un hombre al que le dijo que esperara su turno para atenderle y eso que sólo se apoyó en el mostrador para escribir una cosa en un papel…nos quedamos en ese momento un poco serios por la mente tan cuadriculada que tienen, normal que sean tan buenos en la ingeniería, si todo se ha de seguir bajo unas pautas muy estrictas (sé el gesto que haría Luca en este momento jaja).

Al aeropuerto internacional de Frankfurt llegamos tras 1h y 30 min en bus. Pasamos al lado de un Hotel Hilton que están construyendo enfrente del aeropuerto,  es un edificio acojonante, es como un submarino tamaño Titanic entero de cristal azulado oscuro…menuda obra de ingeniería, nos quedamos mudos al ver tal “bicharraco”.

Un vez en el aeropuerto fuimos a preguntar en un mostrador de la aerolínea con la que volábamos una duda que teníamos y el tío nos suelta: “Tell the story to them”…..básicamente nos dijo que le contásemos el “rollo” a otra persona de la aerolínea que estaba en otro mostrador….2 de 2 alemanes son bastante “secos”, no quiero decir nada…

Próximo destino:

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