Archivos diarios: 5 agosto, 2010

AL HOSPITAL


¿Por qué todo iba a ser perfecto el domingo cuando podía no serlo?

No voy al médico en España desde hace vete a saber cuánto tiempo, y dos semanas en Australia es suficiente para tener que pasar por el hospital, nada más y nada menos!

Resulta que después de comer todo aquella carne nos pusimos a jugar fútbol, volley y demás chorradas que se nos ocurría con el balón y debió darme un corte de digestión bastante fuerte, aunque no empecé a notarlo hasta que no llegamos a casa un par de horas más tarde. Me empecé a sentir mal y claro, todos sabemos que pasa en estos casos, “devolví” la comida (citando palabras de mi abuela, que suena menos fuerte).

Como seguía encontrándome mal decidimos ir al hospital para asegurarme de que no era alérgico a algo de lo que había probado (canguro, etc). Cuando llegamos, lo primero que hay que hacer es rellenar un cuestionario que te dan y ahí te avisan con lo que tienes que pagar en varios casos, por ejemplo:

Para que te atienda el médico: 150 AU$

Por pasar una noche en el hospital: 1200 AU$ (aprox.)

Me examinó primeramente una enfermera para ver el nivel de “gravedad” que tenía mi caso y como vio que me encontraba mejor me dijo que tenía que esperar en la sala de espera como unas 2 horas porque estaban muy liados (la misma historia que en España). Como seguía sintiéndome bien le dije a María y a Daniele que esperábamos 30 min. y nos íbamos porque total, esto le pasa a todo el mundo. Pero cual es la sorpresa cuando pasan esos 30 min. que noto que el cuerpo se me afloja y que me da un bajón tremendo rozando el desmayo. No lo vi porque no daba para más, pero la gente debía haber puesto unas caras bastante curiosas (ahora me río), la de María y Daniele no eran tan graciosas…Los pobres, que mal lo pasaron cuando me metieron rápidamente hacia dentro. Según me contaron nadie les dijo nada durante la media hora en la que me estuvieron sacando sangre y poniéndome el suero, pero luego ya entraron y se quedaron conmigo las 3 horas y pico que tardé en ventilarme 3 bolsas de suero. Tuvimos tiempo para hablar, chachondearnos del “vecino” que no paraba de roncar y Daniele aprovechó los 105$ que nos íbamos a dejar para llevarse prestados unos cuantos guantes de plástico como recuerdo.

Cuando vino la doctora ya me dijo que los análisis estaban bien y que no había pasado del mini-síncope y del corte de digestión, así que podía irme a casa sin problemas pero que tuviera cuidado con lo que comía en los días siguientes. Me vino muy mal porque la noche siguiente organizamos una cena “internacional” en casa con tortilla de patatas, crepes con nutella, pizza, crostata, risotto y un pollo frito aliñado de dos maneras distintas al estilo japonés que por lo visto estaba para chuparse los dedos.Todo eso acompañado de distintos vinos australianos que fueron trayendo los invitados. Por desgracia yo no pasé de dos trozos de pizza y un poco de risotto, por lo que todos estuvimos muy de acuerdo en repetirlo otro día.

Tuve que ir a una de las oficinas con las que tengo contratado el seguro médico a reclamar el dinero que pagamos, le pregunté a la chica si esto siempre se hace así (pagar primero y reclamar después) o si hay otra forma y me dijo que sí, que era así siempre…Así que nada..Me mandarán un cheque a casa con el 85% de lo que pagué, porque el entrar por emergencias tiene un apartado especial en el contrato.

Ya estoy perfectamente, así que todos tranquilos, una experiencia más. Como le dije al enfermero que me estaba “agujereando”: no cambio por nada el día que había pasado!!

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